Lo que Tarkov podría haber sido si te dejara respirar: una isla enorme del sudeste asiático, PvE primero y PvP si te apetece, un tiroteo que es una puta pasada y una personalización de armas para pasarte horas en el banco de trabajo. La atmósfera de milsim te mete de lleno. Ahora, sigue en acceso anticipado desde 2024 y se nota en todo: la optimización es una vergüenza que te pide 32 GB de RAM y aun así tartamudea, la IA cambia de francotirador infalible a pato de feria según el parche, y los avances llegan a cuentagotas. Hay juegazo debajo, pero hoy pagas por una promesa a medio cocer.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoTarkov a medio cocer en la jungla