Cien jugadores, tres facciones y una economía que se arrastra de partida en partida para comprarte equipo y vehículos: es lo más cerca que hemos estado de un Battlefield 2 moderno, y cuando la batalla a tres bandas se lía es una puta pasada. Tener un tercer equipo metido en medio hace que ningún combate sea predecible. Ahora, el lanzamiento fue un desastre de libro: colas de más de cien mil personas, servidores caídos y un antitrampas a nivel de kernel que baneaba a gente antes de jugar su primera partida. Está en acceso anticipado y se nota. La base es buenísima, pero todavía le falta mucho horno.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoBattlefield 2 todavía en el horno