La atmósfera es una puta pasada: un pueblo escocés opresivo, puzzles con cabeza y una historia triste que te deja tocado, de lo más inquietante que ha dado Silent Hill en mucho tiempo. Pero el sigilo es un coñazo repetitivo que a mitad de juego te mata el ritmo, el combate es flojo y los encuentros con enemigos se hacen pesadísimos. Y el port de PC salió hecho una mierda, con tirones y cierres incluso en ordenadores potentes, aunque los parches lo han ido arreglando. Por 50 pavos sabe a poco al lado del remake de Silent Hill 2. Para fans del terror psicológico merece la pena; espera una rebaja.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoSilent Hill con kilt