«Así es como moriste», y te lo avisa nada más empezar, porque vas a palmar, y mucho. Es el simulador de apocalipsis zombi más bestia que existe: tapias ventanas, cocinas, te curas, le haces un puente a un coche, y un mordisco tonto te manda a la tumba. En cooperativo es una puta pasada y saca historias que no te da ningún otro juego. Lo malo es igual de grande: la interfaz parece sacada de 2005, el combate es torpe a rabiar y el juego no te explica una mierda, así que las primeras horas son puro sufrimiento. Si aguantas ese peaje, no hay nada que se le acerque.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoAsí es como moriste