Un referente del looter shooter, con un gunplay que sigue siendo una gozada y unas raids que justifican montar una buena escuadra, comparte con Borderlands ese vicio de perseguir la siguiente arma, pero Bungie terminó exprimiendo la fórmula hasta dejarla seca. Después de 10.000 horas, acabas cansado de pagar año tras año para volver a subir numeritos, farmear equipo y repetir una estructura que ya conoces de memoria, cambia la amenaza que quiere destruir el universo pero tú sigues haciendo los mismos recados. Un juegazo que me ha dado miles de horas de entretenimiento, pero llegó un punto en que aquello parecía un segundo trabajo, y encima el sueldo lo pagaba yo.
Análisis del Cuervo
Veredicto del CuervoNo cambiar lo que funciona, no siempre funciona